Barbie vive aparentemente feliz en Barbieland hasta que empieza a experimentar pensamientos y problemas que no encajan con su mundo perfecto. Para descubrir qué está ocurriendo, viaja al mundo real junto a Ken, donde ambos se enfrentan a una realidad muy distinta. La película utiliza el universo de la muñeca como punto de partida para hablar de identidad, expectativas sociales, feminidad, masculinidad y contradicciones del mundo contemporáneo. Combina comedia, estética pop y sátira con un discurso bastante explícito; aunque algunas ideas se presentan de forma muy directa, destaca por convertir una franquicia comercial en una película con una identidad autoral bastante reconocible.
Dos músicos presencian accidentalmente un asesinato cometido por la mafia y, para escapar, se disfrazan de mujeres y se unen a una orquesta femenina. Allí conocen a Sugar, una cantante interpretada por Marilyn Monroe, lo que complica todavía más la situación. Es una comedia muy ágil basada en equívocos, identidad y dobles sentidos. Billy Wilder utiliza el humor para cuestionar las convenciones sociales y de género de su época, y su ritmo, diálogos y reparto hacen que siga funcionando sorprendentemente bien décadas después.
Mia, aspirante a actriz, y Sebastian, pianista de jazz, se conocen en Los Ángeles mientras ambos intentan abrirse camino profesionalmente. Su relación se desarrolla entre sueños, sacrificios y decisiones que poco a poco ponen a prueba su vida en común. Visualmente muy cuidada y con clara inspiración en los musicales clásicos, la película combina romanticismo y melancolía para hablar sobre el precio de perseguir una vocación. Destaca especialmente por su música, fotografía y un final que evita el desenlace romántico más convencional.